La Oficina Europea de Patentes (EPO, por sus siglas en inglés) ha anunciado los ganadores de los ‘European Inventor Award 2026’, unos de los premios a la innovación más prestigiosos del viejo continente. Los galardonados han sido reconocidos por sus invenciones, que ofrecen soluciones para algunos de los mayores retos de nuestro tiempo. Mejoran la asistencia sanitaria, promueven la transición energética, impulsan una industria alimentaria sostenible y fomentan la economía circular, entre otros muchos ejemplos.
Los ganadores de este año representan una amplia variedad de disciplinas y países. Sus inventos abordan retos que van desde la prevención de la malaria y el trasplante de órganos hasta la integración de las energías renovables, el reciclaje de baterías y la producción sostenible de alimentos.
En la categoría de Industria, la científica alimentaria greco-sueca Angeliki Triantafyllou se alzó con el premio por el desarrollo de un proceso enzimático patentado que mejoró el sabor, la textura y la estabilidad de las bebidas a base de avena. Su innovación aumentó la solubilidad de las proteínas al tiempo que conservaba su estructura, lo que ha contribuido a transformar las bebidas de avena desde un producto de nicho a una alternativa a los lácteos ampliamente aceptada.
El científico irlandés-británico Sir Adrian Hill recibió el premio en la categoría de Investigación por desarrollar la vacuna contra la malaria R21/Matrix-M. La vacuna alcanzó una tasa de protección de entre el 75 % y el 80 % en los ensayos clínicos, superando el objetivo de la Organización Mundial de la Salud y fue recomendada por este organismo para su uso generalizado en 2023.
Los inventores chinos Yu Haijun y Xie Yinghao recibieron el galardón de la categoría de países no pertenecientes a la EPO gracias a su proceso de reciclaje, que convierte las baterías de iones de litio gastadas en materiales catódicos de alta calidad. Esta tecnología, que también les hizo merecedores del Premio del Público, permite recuperar materias primas esenciales al tiempo que reduce significativamente el consumo de productos químicos y las emisiones de carbono.
En la categoría de pymes, resultó ganador el biólogo y empresario francés Franck Zal por desarrollar un portador de oxígeno universal derivado del gusano marino. Esta innovación ayuda a preservar órganos y tejidos suministrando oxígeno durante el almacenamiento y el transporte y ya se utiliza en medicina de trasplantes.
El profesor Rainer Marquardt recibió el premio a la trayectoria por haber desarrollado el convertidor modular multinivel (MMC), un avance revolucionario en el ámbito de la electrónica que se convirtió en el estándar mundial para los sistemas de transmisión de corriente continua de alta tensión controlados por fuente de tensión. Sus inventos abrieron el rango de alta potencia hasta el nivel de los gigavatios para la conversión de potencia controlable electrónicamente y ahora se utilizan en las redes eléctricas modernas, en la integración de la energía eólica marina y para la transmisión de energía a larga distancia.
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